¿A DÓNDE FUE LA INTEGRIDAD PERSONAL?


No salgo de mi asombro con la noticia de la descarada burla a los niños en Aguachica y la violación a sus derechos alimentarios por razones de simple avaricia y corrupción, cuando hoy me tropiezo con “Panama Papers”, un modelo a escala mundial de escándalo no sin precedentes y por el mismo motivo: una pobre INTEGRIDAD PERSONAL cada vez más común. Y es que en tanto “la codicia” sea más aceptada como algo bueno, siempre podrá meternos en líos fácilmente. Vemos cada día ejemplos de quiebra moral en cualquier parte:

líderes religiosos moralmente derrotados, mamás que ahogan a sus hijos, atletas idolatrados con drogas u orgías en su haber, etc…

Muchos perciben la INTEGRIDAD como una idea pasada de moda, algo poco funcional en nuestro acelerado progreso. Pero quizá hoy la integridad haga más falta que nunca, pues es ESENCIAL para quien quiera ser un líder, un ejecutivo influyente, un hombre de negocios, un modelo social. Es ESENCIAL para el éxito en los negocios.

Estos y otros hechos demuestran que aunque una persona que desea ascender hasta el tope de una organización pueda vencer muchos obstáculos y errores, casi nunca podrá avanzar si compromete su INTEGRIDAD traicionando la confianza, porque la integridad es el fundamento sobre el que se construyen muchas cualidades. Si esta es débil o defectuosa, ser un líder influyente se convierte entonces en algo casi imposible.


Hasta aquellos que pueden ocultar su falta de INTEGRIDAD durante un tiempo, al fin y al cabo fracasan y desaparece cualquier influencia que hayan logrado temporalmente.

¿Por qué esta debacle de principios y valores? Creo que aunque siempre el hombre ha elegido hacer el mal, decir la mentira o delinquir, porcentualmente el carácter recio de nuestros predecesores ofrecía más confianza en las relaciones, los negocios, los líderes. Creo que porque la ética y la moral se aprendían en FAMILIA, en la iglesia y en la escuela principalmente y esas fuentes parecían no contradecir la insistencia sobre los mismos principios, las mismas conductas.

Hoy nosotros y las nuevas generaciones pareciera que aprendemos de los medios (TV, publicidad, redes sociales), de la zoociedad y del entorno los principios con los que debemos comportarnos. Y en ellos la diversidad de principios y su cambiante dirección imponen un bache altísimo por donde está cayendo al abismo la estructura social.

Los principios éticos no son flexibles: una mentira “piadosa” sigue siendo mentira y el robo es robo, se trate de una moneda, un billete o millones de dólares. El carácter se construye entonces en momentos pequeños, desde la casa; y su falta conduce a un individuo a hacer cosas que acepta como normales sin entender una premisa básica:


NO HAGA LOQUE NO LE AGRADARÍA LEER EN EL PERIÓDICO AL DÍA SIGUIENTE, un buen principio que todos deberíamos observar. Las noticias nacionales e internacionales evidencian que prácticamente TODOS los políticos mienten al cual más, algunos creemos en unos o en otros, pero evidentemente son los intereses personales o de bando los que determinan su discurso y su actuar.

La INTEGRIDAD viene de dentro, está inmersa en el SER, no es externa. Muchos luchan por tenerla pero sienten que sus circunstancias explican su deficiente carácter.


Dos personas pueden crecer en el mismo ambiente, incluso en la misma casa y una es íntegra y otra no. Es una DECISIÓN tomada. El carácter procede de lo que somos. Algunos quisieran ser juzgados no por lo que son sino por sus títulos logrados o su posición alcanzada, pero estas credenciales son transitorias, enfocan logros pasados y solo abren puertas. El carácter, en cambio, es permanente, construye un legado para el futuro, genera respeto y en su presencia los títulos no solo abren puertas sino le mantienen dentro.

Ciertamente, una buena reputación es valiosa, pero la buena reputación es reflejo del carácter del individuo. Si la reputación es como el oro, entonces tener INTEGRIDAD es como ser dueño de la mina. Preocúpese menos por lo que otros piensan y préstele atención a su carácter interno.

“Si me ocupo de mi carácter, mi reputación se ocupará de sí misma”

Si lucha por mantener su INTEGRIDAD a pesar del entorno corrupto que nos acecha pero está haciendo las cosas por fuera y sin buenos resultados, algo anda mal. Todavía necesita cambiar por dentro.


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