¿SOMOS PARTE DE LA CORRUPCIÓN?


¿Crees que la CORRUPCIÓN es un tema de políticos, ladrones de cuello blanco o algunos gerentes? ¿Has pensado cómo tu y yo podemos contrarrestar este peligroso cáncer social? Ante casos de evidente CORRUPCIÓN tan mediáticos como Odebrecht, Reficar, Interbolsa, AIS, Saludcoop, Falsos Positivos, FIFA y muchísimos otros menos sonoros o ya en la lista del olvido, sentimos zozobra y desazón ante los políticos, los impuestos, proyectos y obras importantes y mucha desconfianza en el Estado y sus Instituciones sin importar quién esté “de turno” en su gestión, pues pareciera que TODOS asumen como verdad aprovechar su “cuarto de hora” para ROBAR… ¿Qué podemos pensar acerca de la MORALIDAD en esta Colombia Corrupta?

La moralidad ha evolucionado como estándar conocido desde el Código Hamurabi (2000 A.C.) que exigía literalmente el castigo “ojo por ojo” con carácter policial más que persuasivo. MORALIDAD no necesita explicación, pues es una regla de conducta correcta, lo correcto para mi y para ti de acuerdo al diseño natural. Hoy creemos que si hacemos las cosas bien, nos beneficiamos y si las hacemos mal, nos estrellamos y así mismo la familia, la sociedad. Esta es la realidad que viven muchos países como el nuestro donde según estadísticas, los organismos de control (ej. Contralorías, procuraduría, poder judicial) tienen más riesgo de CORRUPCIÓN que los controlados.

El ser humano es una especie distinta; puede decidir actuar de acuerdo con dos códigos: la conciencia (sentido de lo correcto e incorrecto) y las Leyes Naturales (mandamientos, principios, ética, valores, etc.) que proporcionan persuasión y marco para una vida correcta. Sabemos que robar, destruir o asesinar es “malo” y esto procede de la conciencia. Por eso hacemos en secreto aquello que la conciencia nos grita que está mal.

Somos responsables de vivir en armonía con los códigos éticos y morales universales; sin embargo, ser CORRUPTO es tener la “sabiduría del bajo mundo”, es como “ser abeja” o astuto, entonces, desvirtuamos “la verdad” cuando legalizamos lo malo. Cuando un papá frente a sus hijos soborna un policía de tránsito para evitar un comparendo, ellos aprenderán que eso es “está bien hecho” y ya tendrán serios problemas con su estructura moral y ética frente otros actos en su vida. Pensarán que “ser abeja” está bien, que ser “vivo” es mejor y que es la manera de lograr resultados. He aquí que muchos creemos “normal” el soborno a pequeña escala, pero nos escandaliza el que hace el político por ser de otra cuantía. ¿Acaso la HONESTIDAD tiene un límite? ¿A partir de cuánto dinero robado se considera escandalo? ¿A partir de qué monto se considera DESHONESTIDAD?


Esta reflexión es importante para que tu y yo reconozcamos que la CORRUPCIÓN es un cáncer generalizado, que ha hecho metástasis en casi todas partes. Sabemos que hay “puestos” que se compran como la gerencia de un hospital, puestos de control como aduanas y contralorías regionales, concejo y alcaldías, etc. ¿Cómo explicar la danza de millones para financiar una campaña a un cargo con un salario austero? Bien sabemos que eso se financia con “proyectos y presupuesto” a ejecutar. Lo triste que lo aceptemos como una verdad y sigamos perpetuando con el voto estas sospechosas maniobras electorales.


¿Qué hacemos para que el cáncer de la CORRUPCIÓN no acabe con la sociedad?
Más allá de urgentes estrategias frente a la corrupción y de las que tu y yo desconfiamos o no tenemos control, ¿podemos hacer algo? Veamos:


  • RELATIVISMO ÉTICO, MORAL Y CULTURAL: Para poder criticar y exigir, debo tener AUTODOMINIO y revisar mis principios universales éticos y morales. Si asesinar es incorrecto, ¿Por qué avalo el aborto? Si creo ser honesto, ¿por qué no respeto la fila e intersección al conducir?; Si no quiero que me roben los espejos, ¿por qué compro artículos robados o copias?

  • EDUCAR: Es necesario enseñar muchas veces lo que es correcto e incorrecto. Entonces vale la pena EDUCAR EN LA HONRADEZ, insistir en “pequeños actos” cuya permisividad conducirán hacia un determinado carácter ético, evidenciado en conductas honestas o no. La mitad de los jóvenes justifica la evasión de impuestos y el fraude (por ejemplo) ¿Qué medidas toman nuestras escuelas o maestros frente a la “copia” en los exámenes y plagios en los trabajos? ¿Qué tan permisivos como padres somos ante ausencia escolares, excusas y maniobras para evitar castigos o consecuencias?

  • SER primero que TENER: Educar en el SER más que en el TENER… ¿Nuestros hijos demandan juguetes, ropa de marca, privilegios y celulares como un “derecho”? ¿Accedemos a esta presión? Quizá estamos educando en la importancia de TENER y esto conduce a la CODICIA futura que suscita corrupción.

  • Poco sentido de SERVICIO: Si no formamos SERES serviciales en pequeñas acciones caseras como atender al abuelo necesitado, tener caridad con el que sufre, ayudar a un vecino, llevar algo de aliento a quien lo necesita, colaborar con los quehaceres, ¿cómo esperamos que en la política o cargos de servicio realmente sea este el motivador de la gestión?


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